Sin rodeos
Mejorar la eficacia de la ayuda: perspectiva del ACP
S.E. Sr. Kadré Désiré Ouedraogo. Embajador de Burkina Faso Presidente del Comité de Embajadores del ACP
Paisaje en Madagascar.
© EC
En la Declaración de París de 2005 vimos cómo los ministros de los países desarrollados y en vías de desarrollo llegaron a un “consenso global sin precedentes” para adoptar medidas tangibles y de largo alcance a fin de lograr una mejora significativa en la entrega y la gestión de la ayuda al desarrollo. Esta resolución se enmarcaba en el contexto de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), establecidos en la Declaración del Milenio de la ONU y en referencia al Consenso de Monterrey de 2002 acerca del incremento de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) del 0,7% de la RNB de los donantes para 2015.
La Declaración de París insistía en cinco principios principales a modo de guía para la entrega de ayuda: apropiación, alineación, armonización, resultados y mutua responsabilidad. Asimismo, se identificaron doce indicadores de progreso con metas específicas para 2010. La valoración de la entrega y el impacto de la ayuda tras la Declaración de París demuestran que la realidad está lejos de ser optimista. Por esta razón, el Tercer Foro de Alto Nivel celebrado en Accra significó una buena oportunidad para volver a centrar la atención de los donantes y los países asociados en lo que se acordó en París.
Es evidente que el debate sobre la eficacia de la ayuda es en vano si el volumen de la ayuda no aumenta. Las predicciones de hoy indican que pronto habrá déficits en la cantidad de AOD, que afectarán principalmente a los estados pobres y frágiles*. Esta posible eventualidad amenaza con minar el Consenso de Monterrey y poner en peligro los logros de los ODM. La UE, que registró una caída de las ayudas en 2007, ha declarado que incrementará sus esfuerzos para garantizar que dichas contribuciones tengan como objetivo doblar la AOD para el año 2010, así como cumplir con los compromisos de 2015. En nombre del Grupo ACP, quiero dar las gracias a la UE por sus esfuerzos.
Sin embargo, son necesarias medidas más inmediatas por parte de todos los donantes y países beneficiarios para reavivar el entusiasmo que resultó en la Declaración de París. En ese sentido, la cuestión de la apropiación es una de las más importantes. Debemos conseguir que los países beneficiarios se sientan parte integrante del proceso de entrega de ayuda. La Declaración de Paris prevé que las medidas de apropiación estén de acuerdo con la Estrategia de lucha contra la pobreza de un país. Un estudio conjunto ACP-UE ha revelado que el proceso de entrega limita las oportunidades de aumentar la apropiación**.
La cuestión es quién conoce mejor los problemas de un país necesitado de ayuda. La administración pública e incluso los miembros de la sociedad civil son a menudo más conscientes de dichos problemas que los organismos donantes. Sin embargo, para asegurar la responsabilidad, los donantes se implican más en el proceso de lo necesario. El Grupo ACP, el mayor bloque de países beneficiarios de ayuda, cree que la apropiación puede mejorarse a través de la confianza y el diálogo.
Otra de las preocupaciones del Grupo ACP es el carácter 'predecible' de la ayuda, la cual es programada muy a menudo dentro de los presupuestos nacionales. La introducción de contratos en relación a los ODM por parte de la Unión Europea es un paso en la dirección correcta para enderezar el problema. Otra preocupación es la necesidad de mejorar la coherencia entre las políticas de los sectores de mayor importancia para los países en vía de desarrollo, como la agricultura, el comercio, la inversión y la migración. Esto requiere poner de acuerdo la política de los donantes y beneficiarios para asegurar que los esfuerzos para aumentar la eficacia de la ayuda en una área no crean un obstáculo en otra.
Efectivamente, determinados problemas de los estados beneficiarios como la capacidad de absorción de la ayuda, constituyen en la práctica verdaderas limitaciones que las principales partes interesadas no pueden pasar por alto. Y sin embargo, esa es la auténtica razón por la que se adoptó la Declaración de París en un principio. Los países beneficiarios también deben comprometerse a hacer más, tanto a nivel bilateral como multilateral, para convencer a los donantes, incluidos los nuevos como China, Arabia Saudita y Venezuela, de que se adhieran y sostengan importantes compromisos como los expresados en las conferencias de Monterrey y París. Sólo de esta forma podremos volver a emprender el camino de la lucha contra la pobreza y del logro de los ODM.
* Banco Mundial, Informe sobre el seguimiento mundial 2008: ODM y medio ambiente; Washington DC, p. XIX.
** Asamblea Parlamentaria Paritaria ACP-EU: Comisión de Desarrollo Económico, Asuntos Financieros y Comerciales, 03-03-.2008, [DT\704928EN & APP 100.249]


